octubre 2007


Hace unas pocas semanas, cuando el espíritu jacobino había penetrado en la marca hispánica encontré en una antología escolar de Guillermo Díaz Plaja una cita de Pío Baroja muy esclarecedora al respecto:

La falta de un sentimiento patriótico natural, biológico, falta que se observaba en nuestra juventud, se debía indudablemente al abuso hecho por los políticos de la retórica patriótica, que les servía de capa para cubrir sus insensateces.

Donde dice “falta” puede leerse también exceso o deformación y el predicado seguirá sin perder sentido…

La cita pertenece al discurso de Pío Baroja titulado “La formación psicológica de un escritor” para la entrada en la Real Academia de la Lengua Española, que fue leído el 12 de mayo de 1935.

Programa del Recital de poesía Chilango-Andaluz (22 al 26 de Octubre en Sevilla y México D.F.).

Chilango Andaluz

(Pulsa en la imagen para verla más cerca)

Reconstruir la historia de los mapamundis robados desde que salieron de la Biblioteca Nacional de España, en fecha incierta, de la mano del confeso ladrón César Gómez Rivero comienza a parecerse a la construcción del stemma de un manuscrito con numerosas versiones…

Intento hacer el ejercicio a partir de lo que publica la prensa y puedo cotejar con otras fuentes, pero no me fío mucho de los resultados puesto que la prensa se contradice y aporta datos e informaciones inexactas… Tenemos, pues, dos mapamundis procedentes de sendos incunables de la Biblioteca Nacional de España, fechados en 1482 de la Cosmographia de Claudio Ptolomeo, que según el catálogo de la BNE tendrían por signaturas: Inc/116, y Inc/1475, y pie de imprenta: “Ulm: Leonardus Holle, 16 julio, 1482”, como ya dije al final de esta otra entrada. Yo creía que uno de los ejemplares había sido descubierto en Nueva York y el otro en Sidney, pero esto no es exactamente así…

El mapamundi localizado en Nueva York fue intervenido por el FBI según El País, que informaba del hecho el 9 de octubre, y aportaba algunos datos más: “El pasado sábado [6-10-07] fue interceptado en Nueva York un mapamundi arrancado de una edición rara de la obra Geographiae, de Claudio Ptolomeo (siglo II después de Cristo), correspondiente a la edición de Roma de 1508, seriada con la referencia R-020753, según fuentes de la Biblioteca Nacional”. Este ejemplar no pertenece a los incunables robados que iniciaron el escándalo de la Biblioteca Nacional, sino que es una de las doce páginas arrancadas, sajadas y sustraídas también de la BNE por Gómez Rivero. Un reportaje publicado en Interviú realizado por Luis Rendueles y Manuel Marlasca (nº 1640 del 1 de Octubre de 2007) señala algunos de los libros dañados (no sé si están todos):

Etimologías de San Isidoro (1472). Recortó el “mapa T en O”.

De situ orbis de Pomponio Mela. Fueron robados sendos mapas de la edición española (1498) y veneciana (1482).

– Dos mapamundis de la Cosmographia de Claudio Ptolomeo (“Ulm: Leonardus Holle, 16 julio, 1482”), y dos mapamundis del siglo XVI: uno de ellos podría ser el Geographiae de Ptolomeo (Roma, 1508) localizado ahora en Nueva York.

Relación del viaje que por orden de su majestad hicieron los capitanes… de García de Nodal (1621). Contenía un único mapa, que fue robado.

Cosmographicus Liber de Petrus Apianus (del siglo XVI). El único mapa de la obra fue también sustraído.

Arte de ballestería y montería escrita por método para escusar la fatiga que produce la ignorancia  de Alonso Martínez de Espinar, (Madrid: Imrpenta Real, 1644). Fueron robadas ocho páginas con varios grabados de caza.

Al parecer, y afortunadamente, ocho de los grabados robados han sido ya recuperados según El diario montañés.

 

 

Mapa “T en O” de las Etimologías de San Isidoro.

El quién ya lo sabemos, y el cómo… pues según El País fue con una cuchilla que consiguió introducir en la BNE, y manetener escondida “en su mesa”. Resulta descorazonador pensar, que después de tantas medidas de seguridad, alguien pueda conseguir no solo entrar con una cuchilla, sino llegar a cortar hasta doce páginas, y es que como decía Pablo Jauralde en su artículo en El Cultural, es imprescindible contratar más bibliotecarios. Creo que poner una persona responsable en cada una de las mesas (con varios usuarios) de la Sala Cervantes, podría ser una buena solución. Una persona que pueda realizar alguna tarea bibliotecaria en la misma mesa del investigador, pero que no pierda ojo de lo que algunos desaprensivos hacen. El propio Gómez Rivero llegó en una ocasión a ponerse un incunable en las rodillas, para cortar mejor, claro…

Noventa libros anteriores a 1900 se han extraviado, perdido, o despistado de la Biblioteca del Ministerio de Asuntos Exteriores según informa ABC en su edición digital del 10-10-07. Según las fuentes de este periódico el ejemplar desaparecido de más valor estaría formado por “un libro con valiosas cartas náuticas, tal vez asociado al llamado fondo Godoy”, por lo que, pese a todo, no estamos ante la misma barbaridad de arrancar mapas de un incunable.

Los libros se dan por “perdidos”, pero no robados. Una de las posibles explicaciones es que fueran prestados a “altos cargos” sin control. Esta “práctica de tomar prestados libros de bibliotecas de instituciones sin los deseables controles fue muy extendida en la época de Franco” dice ABC… A mí me consta que esta práctica sigue vigente en algunas bibliotecas departamentales de universidades españolas.

Ni Sydney ni Nueva York aparecen en el mapamundi de Ptolomeo, sin embargo los mapas robados han sido situados en estas dos ciudades. ¡Qué bella paradoja!

Habiendo escrito, pero no publicado, la entrada anterior me topo esta mañana con el deselance del asunto, y tal como veníamos sospechando, ninguno de los mapamundis robados salió a la venta en la casa de subastas Swaen…

Descubiertos en Australia los mapas incunables robados de la Biblioteca Nacional

“El misterio del robo en la Biblioteca Nacional de dos ejemplares del incunable del mapamundi de Ptolomeo de 1482 el pasado 21 de agosto llega a su fin. Fuentes de la investigación confirmaron que sus colegas australianos han “localizado” los dos ejemplares en cuestión en el domicilio particular de un anticuario de Sydney. Además, también está identificado quien lo sustrajo, según informa EFE.

Los mapas se encontraban en manos de un especialista en antigüedades que adquirió recientemente las piezas en una subasta pública celebrada en Londres. De momento, no ha trascendido ni la identidad del comprador ni a qué precio obtuvo el codiciado botín. Tampoco qué casa de subastas de la capital británica puso a la venta los ejemplares.

Por otra parte, la Guardia Civil identificó al presunto autor del robo. Se trata de César Gómez Rivero, de 60 años, ciudadano español de origen uruguayo y residente en Argentina.”

Ni la “carta al lector” ni el correo electrónico al Diario de León han tenido respuesta alguna. No podía esperar otra cosa el desconocido autor de un blog sobre estos peregrinos temas filológicos. No obstante, el asunto que nos traemos entre manos no es baladí, y la cuestión se complica.

M. Á. Nepomuceno cuenta de nuevo, tras las dos primeras noticias vacilantes y confusas, la situación sobre la subasta de los mapamundis en “Un precio demasiado bajo para un incunable tan valioso”. Nos aporta datos concretos… Uno de los mapamundis “fue subastado a través de internet el pasado 21 de mayo a las 7.23 horas. El número de lote era 23.731, y se vendió por la casa norteamericana Swaen por el precio de 57.600$, ocho mil menos que el anunciado en el número de septiembre-octubre de la revista Fine Books . La ficha de subasta estimaba su valor entre 60.000 y 90.000 $ cifra muy reducida para las que habitualmente se pagan por ejemplares «limpios»”. Pero si bien dice al principio que lo subastado ha sido “Uno de los mapas de la obra mutilada de la Biblioteca Nacional Cosmographia”, luego nos habla de “Los mapas subastados tienen unas medidas…” (¿pero no era uno?). El resto de la noticia se convierte en una entrada de enciclopedia que nos describe el supuesto ejemplar o ejemplares robados, y que para construirla recurre de manera muy poco clara al triste producto lingüístico de una traducción online. Pero de este “plagio”, traducción mediante, trataremos después.

La pregunta en cuestión es ¿cuáles son las “pruebas razonables” en qué se basa M. Á. Nepomuceno para afirmar que el mapamundi de la Comosmographia de Ptolomeo subastado el 21 de mayo se corresponde con uno de los ejemplares robados? Pues en las siguientes: “La casa de subastas Swaen vendió la Cosmografía de Ptolomeo por ocho mil dólares menos de lo que se anunció en la ficha publicada por «Fine Books» en su número de septiembre. […] La ficha de subasta estimaba su valor entre 60.000 y 90.000 $ cifra muy reducida para las que habitualmente se pagan por ejemplares «limpios»”. Es decir, el bajo precio por el que se ha vendido el mapa es indicativo para él de que se trata de un ejemplar no «limpio». Evidentemente este no es un argumento de peso, como mucho es un indicio de que el mapamundi no es un ejemplar “limpio”, pero de ahí a afirmar que se trata de uno de los ejemplares robados…

De la descripción que hace la casa de subastas del mapa podemos concluir que el pie de imprenta coincide con el de los ejemplares robados (véase post anterior para más datos), pero ofrece una diferencia significativa:  mientras el ejemplar subastado tiene las medidas 36.0 x 50.8 cm., los ejemplares descritos en el catálogo electrónico de la Biblioteca Nacional de España tienen las siguientes dimensiones: 540 x 390 mm o menos. Lógicamente podría haber una errata, o tal vez ese “menos” redujera el tamaño del ejemplar que ha perdido el mapa.

En cualquier caso, habría que tener más información para afirmar que estos son “pruebas razonables”. El mapa podría haber sido restaurado y maquillado, pero como afirma Mercedes del Corral en una “carta al director”: “Conviene sin embargo recordar que son varios los ejemplares de esta edición que se conservan en distintas grandes bibliotecas de todo el mundo y que tampoco puede descartarse que otros ejemplares continúen hasta ahora en colecciones particulares y sean sacados a subasta dado que otras láminas sueltas de mapamundis de Ptolomeo han aparecido con anterioridad en el mercado”. Respondida por M. Á. Nepomuceno.

Pese a todo, estimado M. Á. Nepomuceno, alabo su interés por los desmanes de la Biblioteca Nacional de España, no creo que como dice la directora de la BNE “promueva injustificamente la alarma pública” por tratar de indagar estas cuestiones, pero permítame sugerirle que sea más escrupuloso con los datos y más divulgativo en sus informaciones.

 

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