diciembre 2007


Sin duda, uno de los fenómenos culturales del 2007 ha sido la proliferación de blogs en internet. Después de muchos intentos abortados uno trata de empujar, como puede, algunos blogs como este, ese y aquel… Las razones son varias, pero no interesan ahora, lo importante es la idea básica de que un blog no es más que un soporte, un nuevo medio de comunicación, más allá de cualquier otra cosa. Y esto que digo, que aparentemente es una obviedad, no lo parece tanto cuando uno lee a ciertos columnistas.

El pasado 23 de noviembre de 2007, Henry Kamen publicaba en el El Mundo (“En la columna de Umbral”) un artículo titulado: “Aburrimiento de palabras”, en el que venía a censurar el palabrerío de los blogs, el ombligismo de sus autores, el aburrimiento, etc., y hacía algunas afirmaciones de este jaez: “Es por esto que la tecnología moderna permite a algunos gastar energía escribiendo blogs, en los cuales hablan consigo mismo, con palabras que flotan por el ciberespacio y que las leen sobre todo aquéllos que tienen poco contacto con la palabra escrita”. (la cursiva es mía, pero la sorpresa puede ser de cualquiera al leer la paradoja) Luego continuaba así: “¿Son encomiables los blogs? Es posible que no, ya que una buena proporción de ellos son poco más que un popurrí de palabras…”, confundiendo el medio de expresión (“los blogs”) con el contenido (“el popurrí de palabras”). Pero el columinista, en su esfuerzo por reflexionar se da cuenta de que lo mismo ocurre en la prensa y en las novelas (y ejemplifica con una anécdota de Umbral), y concluye, digamos, reivinicando el tópico del docere et delectare.

No se equivoca ni exagera Henry Kamen cuando afirma que “En la mayoría de estos textos [blogs, periódicos digitales, comentarios, etc.], el nivel de literatura es terrible y el de entretenimiento es cero”, pero no está muy fino a la hora de ver que este fenómeno, la banilización de la escritura y el palabrerío, lo impregna todo: desde la televisión (con sus mensajes sms), las tertulias radiofónicas (con la verborrea de muchas tertulias), la prensa (del corazón, de coches, de deporte, etc.), muchos columnistas de diarios serios… y mucha, muchísima literatura. Los blogs no son más que parte de este panorama, y resulta un poco ridículo plantearse si pueden ser encomiables.

Nota: He encontrado una entrada paralela a esta, pero en esta ocasión a propósito de Doris Lessing…

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El pasado domingo concluyó la XXX Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Sevilla (23 de noviembre – 9 de diciembre), otra vez en la Plaza Nueva…

Busco por internet pero no encuentro ninguna página informativa, como sí tuvo la Feria del libro “nuevo” de 2007, ni siquiera una mísera mención en las agendas de las instituciones colaboradoras: Ayuntamiento, Universidad de Sevilla, y Diputación de Sevilla – esta ni siquiera ha actualizado. Al menos los periódicos sí se han hecho eco…

Y es que solo me interesan las ferias del libro antiguo, porque las otras, las del libro “nuevo”, por decirlo de alguna manera esclarecedora, me aburren soberanamente: todos los puestos me resultan iguales, y solo me interesa si tal o cual autor da una conferencia, firma libros o hay alguna mesa redonda… para comprar, mejor la librería.

La feria del libro antiguo siempre me resulta estimulante, y me seduce y atrapa la posibilidad de quedarme algunas horas hojeandola (a solas preferiblemente), porque cuando acabas, la feria del libro antiguo termina convirtiéndose en un libro enorme, al que has arracando las páginas que el interés y el bolsillo te han permitido, para poder leer con más lentitud, en casa… En esta ocasión regrese con estos ejemplares:

Poesías Completas de Pedro de Espinosa, ed., prólogo y notas de Francisco López Estrada, Madrid, Espasa-Calpe, 1975 (Precio: 6€). Se trata muy probablemente de la mejor edición de la poesía de Pedro de Espinosa.

Sonetos completos de Luis de Góngora, ed. de Biruté Cliplijauskaité, Madrid, Castalia, 1969 (Precio: 4 €).

Lírica española de tipo popular, ed. de Margit Frenk Alatorre, Madrid, Cátedra, 1978 (Precio: 5€).

Verso y prosa de Blas de Otero, Cátedra, Madrid, 1989 (Precio: 3€). El ejemplar lleva el nombre del propietario, que fue estudiante de COU del Colegio Portaceli. Esta misma edición mecanografié cuando estudiaba también COU, porque como me pasa con aquellos poetas que me han llegado a atraparme por completo, acabo copiando sus poemas…

Lágrimas de Hieremias Castellanas de Francisco de Quevedo, edición, prólogo y notas de Edward M. Wilson y José Manuel Blecua, Madrid, CSIC, 1953 (Precio: 13 €, sin aguillotinar). Desde el punto de vista del diseño de libros y su ejecución, las ediciones filológicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) siempre me han parecido exquisitas.

 

Florencia en el Liber chronicarum de Hartmann Schedel

Florencia en el Liber chronicarum de Hartmann Schedel, Norimbergae [Nuremberg]: Antonius Koberger, 12 julio de 1493. (Pulsar en la imagen para agrandar).

Catálogo de incunables de la Biblioteca Universitaria por Juan Tamayo y Francisco y Julia Ysasi-Ysasmendi, Sevilla, Universidad de Sevilla, 1967, 106 p.; y Catálogo de incunables de la Biblioteca Universitaria (Suplemento), Sevilla, Universidad de Sevilla, 1982, 40 p. (Precio: 1,5 y 1 €, respectivamente, en la caseta de la Universidad de Sevilla). Sorprende que pese a la antigüedad estos libritos no se hayan agotado, como otros del Servicio de Publicaciones de la Universidad, pues realmente son dos pequeñas joyas. En ellos se recogen todos los incunables del Fondo Antiguo de la Biblioteca Universitaria de la Universidad de Sevilla, que son unos trescientos. El primer catálogo viene acompañado de numerosas láminas a dos tintas que reproducen algunas páginas de estas obras, entre las que se encuentra la famosa Biblia de Gutemberg (Biblia latina. Novum Testamentum) impresa en Maguncia hacia 1454-55.

 

 

Hablando de libros antiguos y de su compra recomiendo la lectura del artículo de A. Trapiello en el número de diciembre de la revista Mercurio. También recomiendo la visita, subscripción, y lectura asidua del excelente blog del Bibliómano dedicado de lleno a las vicisitudes del libro, su venta, confección, adaptación a los nuevos tiempos, conservación, y estudio… allí se puede encontrar aún un viejo artículo mío (julio de 2006, pero vigente todavía) en el que detallaba algunas rutas para cazadores de libros antiguos, de saldo, y baratos.