marzo 2008


 

José María Merino ha sido esta tarde elegido miembro de la Real Academia Española y ocupará  el sillón “m” minúscula en sustitución de Claudio Guillén.

 

 

 

–¿Cómo reivindicaría el cuento ante quienes lo consideran un género menor?

–La falta de gusto por el cuento literario es un problema de formación lectora, pues el cuento exige del lector una colaboración que las novelas más comunes no requieren. Pero el lector con el gusto bien formado aprecia el cuento en lo que tiene de fulgurante síntesis, de representación súbita e intensa de un mundo completo. Con todos los respetos, quienes consideran el cuento un género menor tienen un problema… digamos literario.

(Entrevista de Nuria Azancot en El Cultural, 27-04-2008)

Hágase un test. Compruebe que tiene su gusto literario bien formado. Lea y comente, por ejemplo, estos dos microrelatos de Virgilio Piñeira.

 

 

 

Anuncios

Para la clásica pregunta qué es el arte tenemos ya numerosas respuestas, y no es mi intención añadir ninguna más, sino todo lo contrario, argumentar en contra de esa concepción, sumamente subjetiva, que entiende por arte cualquier cosa. Es la posición que defienden, por ejemplo, el crítico literario inglés John Carey, para quien “Una obra de arte es cualquier cosa que alguien la considere como tal, aunque solo sea para ese alguien” (What Good are the Arts?, 2005), o el crítico y filósofo norteamericano Arthur Danto que sostiene que “Aquello que hace que algo sea una obra de arte es que alguien piense que es una obra de arte”. Es evidente que nunca encontraremos una definición de consenso sobre la naturaleza del arte, pero tampoco podemos aceptar como lema el “vale todo”.

Dos sucesos recientes, relacionados con la música y una galería de arte, que a continuación relato, me han hecho reflexionar sobre esta cuestión. En los dos acontecimientos el receptor asiste a un espectáculo de destrucción, que en mi opinión no puede considerarse arte en ningún caso. La razón fundamental es que el arte, se entienda como se entienda, siempre supone una creación: la creación de un objeto estético (visual, musical, físico o mental, etc.), que puede producir reacciones dispares, y que puede juzgarse con unos criterios, pero que en cualquier caso será siempre una creación.  Concebir, por tanto, el arte como destrucción es, en mi opinión, una contradicción que puede dar resultados aberrantes… como los que siguen

 El primer “suceso” destructivo calificado como arte sucedió recientemente en una playa de Ishikawa (Japón), en la que el pianista de jazz Yosuke Yamashita, vestido con un traje ignífugo, y delante de quinientas personas, incendió su viejo piano y lo tocó hasta que el instrumento dejó de sonar. El pianista declaró que con ello quería demostrar su pasión “ardiente” por la música y su afecto por su piano…

 

 Esta pasión “ardiente” de los músicos por sus instrumentos no es nueva, y la historia de la música del siglo XX tiene repetidas escenas de este tipo (como Charly García, Jimi Hendrix o el movimiento Pánico). Me resultan más que absurdas, estériles e insolidarias, y no van en provecho ni de los músicos ni de su música. En cualquier caso todo esto no es nada si lo comparamos con el segundo “suceso” artístico.

En la Sexta edición de la Bienal de Artes Visuales BIENARTE celebrada en San José (Costa Rica) entre el 13 de septiembre y el 27 de octubre participó Guillermo Habacuc Vargas, cuya obra de arte consistió en la exposición de un perro callejero amarrado con cuerdas, al que dejó morir de hambre. En palabras de Eduardo Arcos: “Guillermo H. V. captura, mata un perro de hambre y lo llama arte”.

 

 

image.jpg

 La imagen es elocuente, y se puede ver muchas más en otros blogs o en youtube.

 
Es evidente que el asesinato de un perro por inanición no puede considerarse arte, aunque se presente en una Bienal, bajo el supuesto amparo de buenas intenciones moralizantes, y “aunque solo sea para ese alguien” (John Carey). Tampoco creo que pueda censurarse al público que asistió y no hizo nada, porque probablemente desconocía la intención del artista.

 Algunos enlaces de interés sobre esta “obra”:

– Artículo de Rosa Montero: “Respeto”, publicado en El País, el 16-10-2007.

– Un blog dedicado al artista y su obra.

– Reflexiones y más datos en una entrada de Jorge Albán.

Recogida de firmas en contra de la participación del “artista” en la Bienal Centroamericana de Honduras 2008, en la que pretende repetir experiencia.

Ier Festival de Perfopoesía: “La Revuelta Sureña”
El Ier Festival de Perfopoesía, celebrado en Sevilla, ha sido el último
sarao, poético y mediático, montado por los artífices y mecánicos de El Cangrejo
Pistolero. Antonio Villarán y Nuria Mezquita, perfopareja poética, en expansión y
creación continua, no han venido de fuera, sino que han germinado inesperadamente en
la ciudad, convirtiéndose en muy poco tiempo (un año y medio o dos) en una
maquinaria organizadora de múltiples recitales, actos poéticos, parapoéticos,
exposiciones pictóricas, publicaciones, e incluso colaboraciones con otros “agentes
poéticos”, como Appu, el chilango empeñado en unir Andalucía con México…

El contenido de este Ier Festival de Perfopoesía viene ya sugerido por el nombre:
“Festival”, que lo vincula a la música y al sonido, y “Perfopoesía”, palabrejo inventado
por El Cangrejo para definir ¿qué? ¿la poesía como perfomance? ¿la perforación de los
oídos por el timbre vocálico de los perfopoetas? ¿una nueva marca comercial? ¿o el
nombre de una nueva horda de poetas? Supongo que algo de todo al mismo tiempo.
El programa de las actividades, su desarrollo, seguimiento en la prensa, etc. puede verse en su web. Merece la pena leer la ecléctica opinión de Juan Bonilla publicada en El Mundo.

El pasado sábado 23 asistí a la presentación de la Revista Chichimeca dentro de este Ier
Festival de Perfopoesía. Manuel Arana y Manuel González Mairena llevaron a cabo una
especie de performance poética de veinte minutos. El público fue generoso, casi una
treintena de personas, para ser una mañana lluviosa de sábado en una ciudad muy poco
propensa para las actividades lúdico-culturales.
Para llamar la atención, y en un homenaje, tal vez, al propio Cangrejo, Manuel G.
Mairena, en voz en grito, ensuciaba con su propio apellido el nombre de un conocido
poeta: “¡Mantecón, Mantecón, Mantecón!”. Manuel G. Mairena, sosteniendo el libro
entre las manos, y haciendo una imitación inmejorable de la voz de un sacerdote, como
el que lo hubiera oído cientos de veces, pidió al auditorio que se levantase para oír al
poeta. El público respondió y M. rezó a JRJ. Seguidamente, y ya con M. Arana,
versionaron de forma humorística otros conocidos versos del poeta: “No la toquéis ya
más. / Así es la rosa”.
De esta manera continuó el acto en el que se leyeron varios textos que iban siendo
interpretados por uno u otro de los presentadores, que corrían por la sala con espadas,
escopetas, dando flores o besos con carmín. Me pareció muy curiosa la versión de un
poema de Tomás Rodríguez, quizás perfopoeta pionero sin saberlo.
La presentación concluyó con una imagen no poco simbólica: M. Arana se sentó sobre
un mantel de hule que tenía dibujado el mapa de España, abrió un botellín de cerveza, y
se la echó por encima. Le faltó decir: “¡España humedecida de cebada!”. También podría “leerse” como una representación de un “mardi gras” cañí en plena Cuaresma.

 

Foto tomada del blog del Festival en la que puede verse

el bautizo perfopoético de M. Arana.

M. González Mairena y M. Arana hicieron una presentación poco ortodoxa, pero sin
duda apropiada para un evento como este. No actuaron, no hicieron teatro, quiso dejar
claro M. Arana, así que prefiero decir que versionaron con voz, cuerpo y armas textos
poéticos de diverso pelaje. Vistas con un poco de lejanía, y salvando el efectismo
inicial, hubo parodia, humor e ironía, con aciertos memorables: la voz sacerdotal de
Mairena leyendo a Juan Ramón, y un exceso de espadas y de movimiento en mi opinión. Pero sin duda el resultado de este “emblema visual” fue bueno, aunque creo que pueden refinarlo mucho todavía para eliminarle efectismo y darle más efectividad.

Sé que a no todo el mundo gusta estas escenografías dadaístas, lúdicas, desacralizadoras…, pero si sabe verse con ojos críticos e inocentes a un mismo tiempo, puede sacarse provecho.

ULTIMA HORA: En la red se discute la naturaleza vírica de “La Revuelta Sureña”. No se pierdan la noticia de Diego Vaya (¿para cuándo un blog?), también en la prensa (Diario de Sevilla), o el sesudo análisis de Anabel Caride Pérez en su blog a la que contestamos…