Ier Festival de Perfopoesía: “La Revuelta Sureña”
El Ier Festival de Perfopoesía, celebrado en Sevilla, ha sido el último
sarao, poético y mediático, montado por los artífices y mecánicos de El Cangrejo
Pistolero. Antonio Villarán y Nuria Mezquita, perfopareja poética, en expansión y
creación continua, no han venido de fuera, sino que han germinado inesperadamente en
la ciudad, convirtiéndose en muy poco tiempo (un año y medio o dos) en una
maquinaria organizadora de múltiples recitales, actos poéticos, parapoéticos,
exposiciones pictóricas, publicaciones, e incluso colaboraciones con otros “agentes
poéticos”, como Appu, el chilango empeñado en unir Andalucía con México…

El contenido de este Ier Festival de Perfopoesía viene ya sugerido por el nombre:
“Festival”, que lo vincula a la música y al sonido, y “Perfopoesía”, palabrejo inventado
por El Cangrejo para definir ¿qué? ¿la poesía como perfomance? ¿la perforación de los
oídos por el timbre vocálico de los perfopoetas? ¿una nueva marca comercial? ¿o el
nombre de una nueva horda de poetas? Supongo que algo de todo al mismo tiempo.
El programa de las actividades, su desarrollo, seguimiento en la prensa, etc. puede verse en su web. Merece la pena leer la ecléctica opinión de Juan Bonilla publicada en El Mundo.

El pasado sábado 23 asistí a la presentación de la Revista Chichimeca dentro de este Ier
Festival de Perfopoesía. Manuel Arana y Manuel González Mairena llevaron a cabo una
especie de performance poética de veinte minutos. El público fue generoso, casi una
treintena de personas, para ser una mañana lluviosa de sábado en una ciudad muy poco
propensa para las actividades lúdico-culturales.
Para llamar la atención, y en un homenaje, tal vez, al propio Cangrejo, Manuel G.
Mairena, en voz en grito, ensuciaba con su propio apellido el nombre de un conocido
poeta: “¡Mantecón, Mantecón, Mantecón!”. Manuel G. Mairena, sosteniendo el libro
entre las manos, y haciendo una imitación inmejorable de la voz de un sacerdote, como
el que lo hubiera oído cientos de veces, pidió al auditorio que se levantase para oír al
poeta. El público respondió y M. rezó a JRJ. Seguidamente, y ya con M. Arana,
versionaron de forma humorística otros conocidos versos del poeta: “No la toquéis ya
más. / Así es la rosa”.
De esta manera continuó el acto en el que se leyeron varios textos que iban siendo
interpretados por uno u otro de los presentadores, que corrían por la sala con espadas,
escopetas, dando flores o besos con carmín. Me pareció muy curiosa la versión de un
poema de Tomás Rodríguez, quizás perfopoeta pionero sin saberlo.
La presentación concluyó con una imagen no poco simbólica: M. Arana se sentó sobre
un mantel de hule que tenía dibujado el mapa de España, abrió un botellín de cerveza, y
se la echó por encima. Le faltó decir: “¡España humedecida de cebada!”. También podría “leerse” como una representación de un “mardi gras” cañí en plena Cuaresma.

 

Foto tomada del blog del Festival en la que puede verse

el bautizo perfopoético de M. Arana.

M. González Mairena y M. Arana hicieron una presentación poco ortodoxa, pero sin
duda apropiada para un evento como este. No actuaron, no hicieron teatro, quiso dejar
claro M. Arana, así que prefiero decir que versionaron con voz, cuerpo y armas textos
poéticos de diverso pelaje. Vistas con un poco de lejanía, y salvando el efectismo
inicial, hubo parodia, humor e ironía, con aciertos memorables: la voz sacerdotal de
Mairena leyendo a Juan Ramón, y un exceso de espadas y de movimiento en mi opinión. Pero sin duda el resultado de este “emblema visual” fue bueno, aunque creo que pueden refinarlo mucho todavía para eliminarle efectismo y darle más efectividad.

Sé que a no todo el mundo gusta estas escenografías dadaístas, lúdicas, desacralizadoras…, pero si sabe verse con ojos críticos e inocentes a un mismo tiempo, puede sacarse provecho.

ULTIMA HORA: En la red se discute la naturaleza vírica de “La Revuelta Sureña”. No se pierdan la noticia de Diego Vaya (¿para cuándo un blog?), también en la prensa (Diario de Sevilla), o el sesudo análisis de Anabel Caride Pérez en su blog a la que contestamos…

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