La sociedad de los judeoconversos en la España de los Siglos de Oro me parece un episodio fascinante de nuestra historia, porque viene a decirnos mucho de lo que hemos sido, y de lo que seguimos siendo siglos después como país.

De los muchos testimonios y declaraciones de personas acusadas de judaizar en los siglos XVI y XVII conservadas en los legajos de la Inquisición traigo aquí uno que me parece especialmente original.

Se trata del testimonio de una joven acusada de ser judaizante, María López,que habla sobre la instrucción religiosa que ha recibido:

“todas estas cosas se avían de hazer con grande obserbancia de la ley de Moysén y que era la primera del mundo y que por el tiempo de la Navidad, en cierto día solían los ríos y las aguas volbersse sangre y que los que acertaban a verlo qualquier cosa que pedían a Dios se la concedía y que estando JesuXpo en el mundo avía tenido un maestro en el qual le avía enseñado en una redoma los ríos y aguas bueltas en sangre y avía pedido a Dios que como a ello adoraban, le adorasen a él también, y que ansí se lo avía concedido en castigo de los hebreos y que desde entonces vibían egañados los xpianos… y que Nuestra Señora no avía parido virgen, que avía sido casada con otro hombre que no era Sant Joseph, y que saliendo el marido de casa avía entado en ella Sant Joseph, que era su vez[in]o y que avía tenido parte carnal con N[uestra] S[señor]a y el marido la avía acusado y lo avían apredreado por adulterio conforme la mandaba la ley y que avía huydo San Joseph, y llevado a N[uest]ra S[eñor]a a tierras estrañas, donde avía parido y que todos estaban engañados y que idolatravan en adorar a N[uestr]o S[eño]r JexuXpo por Dios, y que ella lo avía creído en todo como se lo avían enseñado”.

(Testimonio copiado de la transcripción recogida en Michel Boeglin, Inquisición y contrarreforma. El tribunal del Santo Oficio de Sevilla [1560 – 1700], Ayuntamiento de Sevilla – ICAS / Ediciones Espuela de Plata, Sevilla, 2006, p. 56. El texto original se encuentra en AHN, Inq. leg. 2075 exp. 22, fº 14v y 16r, 1602).

Estas enseñanzas resultan disparatadas y divertidas, y tienen una clara vocación anticatólica, atacando los dogmas de la divinidad de Jesús (lo presenta como algo casi mágico y un engaño para los cristianos), y la virginidad de la virgen (no sólo no es virgen, sino que es adúltera…)

La educación religiosa de los judeoconversos se vio con el tiempo muy deturpada porque carecían de rabinos o de personas instruidas verdaderamente en la fe de Moisés. Esto produjo en ocasiones una cristianización de los ritos judaizantes (rezaban oraciones católicas, por ejemplo), y facilitó explicaciones heterodoxas e irreverentes sobre la religión católica como esta.

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