Dialogos con la lengua


No cabe duda de que el empleo de corrector es un trabajo serio, duro y necesario, y que como muchos otros trabajos está muy infravalorado. No voy hacer ahora una lamentatio sobre el asunto, porque tengo una muy buena, cuya lectura recomiendo: Las desventuras de una correctora, que al parecer pertenece al blog de Maritormes, cosa que no he podido comprobar, porque esa entrada no se encuentra en su blog. No es el único caso, José María Cruz Román publicó recientemente (21-04-08) un Réquiem por el corrector, lamentado la pérdida del corrector de periódicos…

Y es que aunque no lo parezca el sector dedicado a la corrección de textos está sufriendo un maltrato editorial significativo, pues de otra manera no podría explicarse el siguiente desaguisado que traigo aquí…

El domingo 13-04-08 el Magazine de El Mundo publicó un adelanto de El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón (Planeta), al día siguiente Arcadi Espada escribía con mordacidad una entrada en su blog titulada “El periódico ha publicado una página de Ruiz Zafón”, y soltaba, entre otras perlas, cosas como: “Desconozco las razones del éxito de Ruiz Zafón. Supongo que tendrán que ver con la escritura, aunque no sé bien en qué sentido”. A. Espada llevaba a su blog un fragmento cargado de erratas e incorrecciones de todo tipo que había publicado el Magazine, y que yo copy & paste a continuación:

“Una madrugada desperté de golpe sacudido por mi padre, que volvía de trabajar antes de tiempo. Tenía los ojos inyectados en sangre y el aliento le olía a aguardiente. Le miré aterrorizado y el palpó con los dedos la bombilla desnuda que colgaba de un cable. –Está caliente. Me clavó los ojos y lanzó la bombilla con rabia contra la pared. Estalló en mil pedazos de cristal que me cayeron en la cara pero no me atreví a apartarlos.”

No he podido cotejarlo con el original impreso (en el libro y en el suplemento), por lo que supongo que en el texto definitivo el corte de las líneas será el correcto, en cualquier caso por este texto no parece haber pasado un corrector serio ni de lejos. Ahora viene el reto: ¿Quién se anima a corregir este texto de Ruiz Zafón, y bajo qué clasificación de corrector lo hace?

Las erratas son insidiosas compañeras de viaje de todo aquel que se asoma a la escritura o la lectura. Detectarlas y saberlas enmendar encarna un oficio que requiere paciencia y tesón, ciertos conocimientos y mucho, mucho entrenamiento. He corregido muchas erratas, y probablemente he sido dueño de algunas, algunas verdaderamente engorrosas, por esa razón, cuando he corregido un texto he preferido autodenominarme: “responsable de erratas”.

Sobre erratas y correctores hay mucho escrito, y aquí tan sólo quiero dar una interpretación personal del fenómeno. Me propongo, sencillamente, hacer una tipología heterodoxa de ese oficio que se entiende generalmente como corrector.

– Corrector o corrector de lapsus calami: A este corrector le basta saber lo mismo que el “revisor de ortografía y gramática” del Word, aunque es capaz de aplicar esos conocimientos de manera más razonable y coherente. Es decir, un corrector de este tipo se encarga de revisar que las palabras estén orto-tipográficamente bien escritas, y en principio no tiene por qué entrar en cuestiones gramaticales, ni leerse el texto.

– Corrector de estilo: El corrector de estilo necesita además de todo lo anterior buenos conocimientos lexicográficos y gramaticales. Tiene que detectar errores más invisibles porque el mecanicismo de la lectura los diluye, y debe atender por igual el contenido y la expresión. Los pasajes corruptos gramaticalmente serán su especialidad.

– Corrector-negro: Cuando una obra presenta una media de tres o más errores gramaticales por página puede decirse que estamos ante un corrector negro, más negro cuantos más errores tenga que enmendar, y que llega a ser un corrector negrísimo en aquellos casos en los que tiene que reformular o suprimir oraciones o párrafos completos. Al corrector negro se le pide tener tantos conocimientos como el corrector de estilo, pero además tiene que tener una capacidad camaleónica para adaptarse al estilo del autor en cuestión cuando tiene que enmendar o reconstruir su texto. Para este nivel se necesita tener mucha paciencia y tolerancia para los requiebros literarios del autor. En algunos casos también se le pedirá cierta capacidad literaria para enfrentarse a las reconstrucciones más negras.

– Corrector creativo: El corrector creativo es una tipología nada recomendable para una editorial porque estamos en el fondo no ante un corrector, sino ante un autor que pide paso poniendo zancadillas… El corrector creativo inventa y añade al texto del autor, pero procurar no alejarse mucho de la “corrección de negro” para no ser descubierto.

– Maquetador – corrector: Es un tándem peligroso si el corrector es un corrector-negro o un corrector-creativo. El maquetador-corrector-negro es capaz de quitarte un adjetivo de un párrafo tan sólo para cuadrar las huérfanas. Lo que es una simple travesura puede llegar a convertirse en una gamberrada, en vicio, o en una obra de ingenio cuando el maquetador-corrector-creativo actúa. Esta combinación es sumamente peculiar. Hay casos en los que el maquetador ha dispuesto y corregido el texto de tal manera que ha llegado a crear acrósticos con las letras iniciales de las páginas, y aún puede ser peor… Conozco un caso en el que fundió dos poemas en uno…

Dentro de la convulsa realidad sociopolítica de España, Cataluña tiene un papel destacado. El sistema educativo que ha acabado implantándose es una máquina que asegura la pervivencia del nacionalismo extremista en el futuro. El simple hecho de no poder elegir la lengua en la que quieres escolarizar a tus hijos me parece una de las pruebas más palpables y alarmantes. Probablemente es el único lugar de Europa en el que no es posible la educación en la lengua oficial del país, lo quieran o no, aún España. El hecho no es solo alarmante (por antidemocrático) o insólito (por ser el único caso), sino que es, sobre todo, tremendamente injusto para los propios jóvenes catalanes, que se ven privados de la posibilidad de ser bilingües (español y catalán) como mínimo. Pero no… en la escuela se dedica una hora para estudiar español, el mismo tiempo que el inglés o el francés. Luego los políticos, pero también los ciudadanos (no nos olvidemos que un político no es más que un ciudadano con carguito para unos años) se llenan la boca hablando de “diversidad” y “pluralismo”, con un cinismo descorazonador.

Muchos catalanes lo intentan de diversas maneras; intentan borrar la huella de “lo español” cayendo en la trampa de que “lo español”, quiéranlo o no, los incluye inevitablemente. Por eso es fácil encontrar contrasentidos por todas partes. ¿Acaso buena parte de los escritores catalanes no escriben en español (Juan Marsé, Javier Cercas, Enrique Vila-Matas, los Goytisolo, Eduardo Mendoza o Carlos Ruiz Zafón)? ¿Cómo lee un alumno de Bachillerato en Cataluña a Eduardo Mendoza o a José Agustín Goytisolo? ¿Traducidos al catalán…? La situación es realmente esquizoide, sin duda. Me pregunto si el gobierno catalán tiene preparado algún plan o algún campo de re-educación para estos escritores díscolos. Podría proponerles, ahora que está de moda, que pusieran un canon lingüístico a las obras publicadas en español en Cataluña, ya que al parecer no es suficiente con subvencionar única, exclusiva y generosamente a las editoriales que publican en catalán.

 

Con todo esto, y lejos de entrar en la controvertida cuestión del nacionalismo, tan solo quiero señalar el lado de injusticia, que a menudo no se ve, que hay en medidas políticas como las que recortan las libertades en Cataluña. Yo me pregunto por qué hay tanto miedo a dejar a la gente, al pueblo llano, que se exprese como le salga de los cojons, y tienen que venir unos ciudadanos con carguito a decir qué lengua hay que hablar, con la ironía que tiene el hecho, de que el charnego del president tan sólo llegue a balbucear un mal catalá.

 

A colación de todo esto quiero añadir dos opiniones que podrían ser contrapuestas a priori, pero que paradójicamente vienen a coincidir: libertad para hablar la lengua que cada uno elija.

En el primer caso se trata de un video realizado por el PP catalán en el que se reproduce una llamada real al departamento de Educación de la Generalitat para intentar escolarizar a un niño en castellano.

 

 

 

 

 

 

 

 

El segundo testimonio pertenece a una breve entrevista realizada a E. S. Roan Gibson (líder nacionalista escocés) con ocasión de un encuentro de nacionalistas en Edimburgo, publicada en El Mundo (20-01-2008; p. 15).

 

E.S. ROAN GIBSON / Líder nacionalista escocés

“Hay que mostrar respeto por la lengua que cada uno hable”

EDIMBURGO.-Profesor de Ciencias Políticas y político veterano, Ron Gibson es miembro del Partido Nacionalista Escocés (SNP) y diputado del Parlamento de Edimburgo. Al término del encuentro de ayer, expuso a El Mundo su visión de la política lingüística escocesa.

Pregunta.- ¿Le parece bien que todas las clases fueran en gaélico en todas las escuelas de Escocia?

Respuesta.- Vivimos en una sociedad multicultural y uno tiene que tener mucho tacto al abordar estos temas. Yo tengo realidades muy distintas en mi circunscripción y tengo que tener en cuenta a la gente y demostrar respeto por la lengua que cada uno quiere hablar. Es esencial el respeto por la diversidad.

P.- ¿Está a favor de que se obligue a recibir clases en gaélico a los hijos de las familias que no lo hablan en casa?

R.- Sólo si ellos quieren. Si quieren recibir clases en gaélico, deben poder hacerlo. Si quieren recibirlas en inglés, también. Esto es una democracia.

P.- ¿Sabe usted que esa libertad no se respeta en España? Hay lugares donde los niños no pueden recibir clases en español.

R.- Cada país es diferente y tiene sus propias circunstancias. Por eso no se puede comparar Cataluña o el País Vasco con cualquier otra parte. Quiero que esto quede muy claro.

P.- ¿Le parece bien que se obligue a poner las señales y los nombres de los pueblos en gaélico para promover el idioma?

R.- Sería una buena idea instalar señales bilingües, pero hay muchas partes de Escocia donde nunca se ha hablado el gaélico. Muchos lugares tiene nombres gaélicos, pero lo cierto es que precisamente en el corazón de la zona gaélica los nombres de los lugares no son gaélicos y tenemos un problema evidente: ¿cómo traducirlos? Es muy complicado.

 

CODA 1: Nos dice la Constitución española vigente:

3.1. El castellano es la lengua oficial del estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
3.2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas CCAA de acuerdo con sus estatutos.
3.3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España, es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

 

CODA 2: Tomás Rodríguez aborda la cuestión con “Nezedades políticas” en Tropico de la Mancha, y ahí lo debatimos.

 CODA 3: Arcadi Espada publica hoy en El Mundo (23-01-2008) una columna sobre el asunto: “Emersión“.