A todos nos enseñaron en la escuela aquella fácil cantinela: “Los musulmanes estuvieron en la Península más de ocho siglos…”. Ya cuando estudiaba me parecía muy simplificadora y no terminaba de encajar el puzle histórico, hoy estoy convencido de que era una simplificación peligrosa y sumamente inexacta. ¿Ocho siglos? ¿Dónde? ¿En Barcelona o en Sevilla? ¿En Madrid o en Évora? ¿En Huelva o en Granada? Claro que es evidente y notorio que no estuvieron esos ocho siglos en todas partes por igual, pero esto parece que se obvia o se olvida o se traspapela… De la misma manera que asistimos este año al olvido de la firma por Felipe III del decreto de expulsión de los moriscos el 9 de abril de 1609. Esto es lo que viene a recordar y reivindicar Juan Goytisolo en su artículo “Moriscos, la historia incómoda” publicado el domingo 15 de marzo de 2009 en El País. Su lectura es necesaria para combatir la moda de esta “memoria histórica” sesgada y limitada.

Comienza el artículo de Juan Goytisolo con su afilada prosa…: “En el pasado de todos los países alternan los episodios embarazosos y los que son motivo de patriótica exaltación. El cuarto centenario de la expulsión de los moriscos en el reinado de Felipe III se incluye, como es obvio, entre los mencionados en primer lugar. Fuera de la fundación El Legado Andalusí y de los historiadores convocados por éste el próximo mes de mayo, la España oficial y académica se ha encastillado en un precavido silencio que revela su manifiesta incomodidad.” No puedo evitar señalar la mordacidad con que concluye el párrafo con ese verbo tan exacto: “encastillado…”.

El artículo está dedicado al profesor Antonio Márquez Villanueva, que publicará en breve Moros, moriscos y turcos en Cervantes. Y al Quijote recurre precisamente Juan Goytisolo para concluir su artículo, citando un sabroso pasaje de Cervantes en el que este denuncia ya la injusticia de su época…

Léase el artículo completo en el siguiente enlace.

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Caricatura del maurófilo Juan Goytisolo publicada el 10 de mayo de 2008 en El País.