incunables


El pasado domingo concluyó la XXX Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Sevilla (23 de noviembre – 9 de diciembre), otra vez en la Plaza Nueva…

Busco por internet pero no encuentro ninguna página informativa, como sí tuvo la Feria del libro “nuevo” de 2007, ni siquiera una mísera mención en las agendas de las instituciones colaboradoras: Ayuntamiento, Universidad de Sevilla, y Diputación de Sevilla – esta ni siquiera ha actualizado. Al menos los periódicos sí se han hecho eco…

Y es que solo me interesan las ferias del libro antiguo, porque las otras, las del libro “nuevo”, por decirlo de alguna manera esclarecedora, me aburren soberanamente: todos los puestos me resultan iguales, y solo me interesa si tal o cual autor da una conferencia, firma libros o hay alguna mesa redonda… para comprar, mejor la librería.

La feria del libro antiguo siempre me resulta estimulante, y me seduce y atrapa la posibilidad de quedarme algunas horas hojeandola (a solas preferiblemente), porque cuando acabas, la feria del libro antiguo termina convirtiéndose en un libro enorme, al que has arracando las páginas que el interés y el bolsillo te han permitido, para poder leer con más lentitud, en casa… En esta ocasión regrese con estos ejemplares:

Poesías Completas de Pedro de Espinosa, ed., prólogo y notas de Francisco López Estrada, Madrid, Espasa-Calpe, 1975 (Precio: 6€). Se trata muy probablemente de la mejor edición de la poesía de Pedro de Espinosa.

Sonetos completos de Luis de Góngora, ed. de Biruté Cliplijauskaité, Madrid, Castalia, 1969 (Precio: 4 €).

Lírica española de tipo popular, ed. de Margit Frenk Alatorre, Madrid, Cátedra, 1978 (Precio: 5€).

Verso y prosa de Blas de Otero, Cátedra, Madrid, 1989 (Precio: 3€). El ejemplar lleva el nombre del propietario, que fue estudiante de COU del Colegio Portaceli. Esta misma edición mecanografié cuando estudiaba también COU, porque como me pasa con aquellos poetas que me han llegado a atraparme por completo, acabo copiando sus poemas…

Lágrimas de Hieremias Castellanas de Francisco de Quevedo, edición, prólogo y notas de Edward M. Wilson y José Manuel Blecua, Madrid, CSIC, 1953 (Precio: 13 €, sin aguillotinar). Desde el punto de vista del diseño de libros y su ejecución, las ediciones filológicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) siempre me han parecido exquisitas.

 

Florencia en el Liber chronicarum de Hartmann Schedel

Florencia en el Liber chronicarum de Hartmann Schedel, Norimbergae [Nuremberg]: Antonius Koberger, 12 julio de 1493. (Pulsar en la imagen para agrandar).

Catálogo de incunables de la Biblioteca Universitaria por Juan Tamayo y Francisco y Julia Ysasi-Ysasmendi, Sevilla, Universidad de Sevilla, 1967, 106 p.; y Catálogo de incunables de la Biblioteca Universitaria (Suplemento), Sevilla, Universidad de Sevilla, 1982, 40 p. (Precio: 1,5 y 1 €, respectivamente, en la caseta de la Universidad de Sevilla). Sorprende que pese a la antigüedad estos libritos no se hayan agotado, como otros del Servicio de Publicaciones de la Universidad, pues realmente son dos pequeñas joyas. En ellos se recogen todos los incunables del Fondo Antiguo de la Biblioteca Universitaria de la Universidad de Sevilla, que son unos trescientos. El primer catálogo viene acompañado de numerosas láminas a dos tintas que reproducen algunas páginas de estas obras, entre las que se encuentra la famosa Biblia de Gutemberg (Biblia latina. Novum Testamentum) impresa en Maguncia hacia 1454-55.

 

 

Hablando de libros antiguos y de su compra recomiendo la lectura del artículo de A. Trapiello en el número de diciembre de la revista Mercurio. También recomiendo la visita, subscripción, y lectura asidua del excelente blog del Bibliómano dedicado de lleno a las vicisitudes del libro, su venta, confección, adaptación a los nuevos tiempos, conservación, y estudio… allí se puede encontrar aún un viejo artículo mío (julio de 2006, pero vigente todavía) en el que detallaba algunas rutas para cazadores de libros antiguos, de saldo, y baratos.

Reconstruir la historia de los mapamundis robados desde que salieron de la Biblioteca Nacional de España, en fecha incierta, de la mano del confeso ladrón César Gómez Rivero comienza a parecerse a la construcción del stemma de un manuscrito con numerosas versiones…

Intento hacer el ejercicio a partir de lo que publica la prensa y puedo cotejar con otras fuentes, pero no me fío mucho de los resultados puesto que la prensa se contradice y aporta datos e informaciones inexactas… Tenemos, pues, dos mapamundis procedentes de sendos incunables de la Biblioteca Nacional de España, fechados en 1482 de la Cosmographia de Claudio Ptolomeo, que según el catálogo de la BNE tendrían por signaturas: Inc/116, y Inc/1475, y pie de imprenta: “Ulm: Leonardus Holle, 16 julio, 1482”, como ya dije al final de esta otra entrada. Yo creía que uno de los ejemplares había sido descubierto en Nueva York y el otro en Sidney, pero esto no es exactamente así…

El mapamundi localizado en Nueva York fue intervenido por el FBI según El País, que informaba del hecho el 9 de octubre, y aportaba algunos datos más: “El pasado sábado [6-10-07] fue interceptado en Nueva York un mapamundi arrancado de una edición rara de la obra Geographiae, de Claudio Ptolomeo (siglo II después de Cristo), correspondiente a la edición de Roma de 1508, seriada con la referencia R-020753, según fuentes de la Biblioteca Nacional”. Este ejemplar no pertenece a los incunables robados que iniciaron el escándalo de la Biblioteca Nacional, sino que es una de las doce páginas arrancadas, sajadas y sustraídas también de la BNE por Gómez Rivero. Un reportaje publicado en Interviú realizado por Luis Rendueles y Manuel Marlasca (nº 1640 del 1 de Octubre de 2007) señala algunos de los libros dañados (no sé si están todos):

Etimologías de San Isidoro (1472). Recortó el “mapa T en O”.

De situ orbis de Pomponio Mela. Fueron robados sendos mapas de la edición española (1498) y veneciana (1482).

– Dos mapamundis de la Cosmographia de Claudio Ptolomeo (“Ulm: Leonardus Holle, 16 julio, 1482”), y dos mapamundis del siglo XVI: uno de ellos podría ser el Geographiae de Ptolomeo (Roma, 1508) localizado ahora en Nueva York.

Relación del viaje que por orden de su majestad hicieron los capitanes… de García de Nodal (1621). Contenía un único mapa, que fue robado.

Cosmographicus Liber de Petrus Apianus (del siglo XVI). El único mapa de la obra fue también sustraído.

Arte de ballestería y montería escrita por método para escusar la fatiga que produce la ignorancia  de Alonso Martínez de Espinar, (Madrid: Imrpenta Real, 1644). Fueron robadas ocho páginas con varios grabados de caza.

Al parecer, y afortunadamente, ocho de los grabados robados han sido ya recuperados según El diario montañés.

 

 

Mapa “T en O” de las Etimologías de San Isidoro.

El quién ya lo sabemos, y el cómo… pues según El País fue con una cuchilla que consiguió introducir en la BNE, y manetener escondida “en su mesa”. Resulta descorazonador pensar, que después de tantas medidas de seguridad, alguien pueda conseguir no solo entrar con una cuchilla, sino llegar a cortar hasta doce páginas, y es que como decía Pablo Jauralde en su artículo en El Cultural, es imprescindible contratar más bibliotecarios. Creo que poner una persona responsable en cada una de las mesas (con varios usuarios) de la Sala Cervantes, podría ser una buena solución. Una persona que pueda realizar alguna tarea bibliotecaria en la misma mesa del investigador, pero que no pierda ojo de lo que algunos desaprensivos hacen. El propio Gómez Rivero llegó en una ocasión a ponerse un incunable en las rodillas, para cortar mejor, claro…

Ni Sydney ni Nueva York aparecen en el mapamundi de Ptolomeo, sin embargo los mapas robados han sido situados en estas dos ciudades. ¡Qué bella paradoja!

Ni la “carta al lector” ni el correo electrónico al Diario de León han tenido respuesta alguna. No podía esperar otra cosa el desconocido autor de un blog sobre estos peregrinos temas filológicos. No obstante, el asunto que nos traemos entre manos no es baladí, y la cuestión se complica.

M. Á. Nepomuceno cuenta de nuevo, tras las dos primeras noticias vacilantes y confusas, la situación sobre la subasta de los mapamundis en “Un precio demasiado bajo para un incunable tan valioso”. Nos aporta datos concretos… Uno de los mapamundis “fue subastado a través de internet el pasado 21 de mayo a las 7.23 horas. El número de lote era 23.731, y se vendió por la casa norteamericana Swaen por el precio de 57.600$, ocho mil menos que el anunciado en el número de septiembre-octubre de la revista Fine Books . La ficha de subasta estimaba su valor entre 60.000 y 90.000 $ cifra muy reducida para las que habitualmente se pagan por ejemplares «limpios»”. Pero si bien dice al principio que lo subastado ha sido “Uno de los mapas de la obra mutilada de la Biblioteca Nacional Cosmographia”, luego nos habla de “Los mapas subastados tienen unas medidas…” (¿pero no era uno?). El resto de la noticia se convierte en una entrada de enciclopedia que nos describe el supuesto ejemplar o ejemplares robados, y que para construirla recurre de manera muy poco clara al triste producto lingüístico de una traducción online. Pero de este “plagio”, traducción mediante, trataremos después.

La pregunta en cuestión es ¿cuáles son las “pruebas razonables” en qué se basa M. Á. Nepomuceno para afirmar que el mapamundi de la Comosmographia de Ptolomeo subastado el 21 de mayo se corresponde con uno de los ejemplares robados? Pues en las siguientes: “La casa de subastas Swaen vendió la Cosmografía de Ptolomeo por ocho mil dólares menos de lo que se anunció en la ficha publicada por «Fine Books» en su número de septiembre. […] La ficha de subasta estimaba su valor entre 60.000 y 90.000 $ cifra muy reducida para las que habitualmente se pagan por ejemplares «limpios»”. Es decir, el bajo precio por el que se ha vendido el mapa es indicativo para él de que se trata de un ejemplar no «limpio». Evidentemente este no es un argumento de peso, como mucho es un indicio de que el mapamundi no es un ejemplar “limpio”, pero de ahí a afirmar que se trata de uno de los ejemplares robados…

De la descripción que hace la casa de subastas del mapa podemos concluir que el pie de imprenta coincide con el de los ejemplares robados (véase post anterior para más datos), pero ofrece una diferencia significativa:  mientras el ejemplar subastado tiene las medidas 36.0 x 50.8 cm., los ejemplares descritos en el catálogo electrónico de la Biblioteca Nacional de España tienen las siguientes dimensiones: 540 x 390 mm o menos. Lógicamente podría haber una errata, o tal vez ese “menos” redujera el tamaño del ejemplar que ha perdido el mapa.

En cualquier caso, habría que tener más información para afirmar que estos son “pruebas razonables”. El mapa podría haber sido restaurado y maquillado, pero como afirma Mercedes del Corral en una “carta al director”: “Conviene sin embargo recordar que son varios los ejemplares de esta edición que se conservan en distintas grandes bibliotecas de todo el mundo y que tampoco puede descartarse que otros ejemplares continúen hasta ahora en colecciones particulares y sean sacados a subasta dado que otras láminas sueltas de mapamundis de Ptolomeo han aparecido con anterioridad en el mercado”. Respondida por M. Á. Nepomuceno.

Pese a todo, estimado M. Á. Nepomuceno, alabo su interés por los desmanes de la Biblioteca Nacional de España, no creo que como dice la directora de la BNE “promueva injustificamente la alarma pública” por tratar de indagar estas cuestiones, pero permítame sugerirle que sea más escrupuloso con los datos y más divulgativo en sus informaciones.

 

Ayer envié una “carta al director” al Diario de León en relación a la venta de un mapa de Ptolomeo, pero como no tengo opción alguna de saber si la carta va a ser publicada (“En ningún caso se informará al autor si la carta es publicada en la edición digital o en el diario de papel”, dice la edición digital del periódico) reproduzco aquí una versión ampliada de ella, con algunos nuevos matices añadidos.

En primer lugar quiero reconocer y destacar la labor del Diario de León en la defensa del patrimonio bibliográfico, como ya ha demostrado con la denuncia de los desperfectos sufridos por el Beato leonés de Fernado I y Sancha mal conservado por la BNE.

Miguel Ángel Nepomuceno viene publicando en el Diario de León en los últimos días nuevas informaciones sobre los mapamundis robados. El día 30 de septiembre el periódico dice en la entradilla de un reportaje titulado “Ptolomeo hace las Américas” que “La revista Fine Books publica un anuncio sobre la subasta de unos mapas de Ptolomeo impresos en Ulm en 1482 que pudieran coincidir con los desaparecidos en la Biblioteca Nacional de Madrid”. En el cuerpo del texto añade: “Los dos mapamundi […] podrían haber viajado hacia el Nuevo Mundo si se llegara a demostrar lo publicado en el número 200 perteneciente a los meses de septiembre/octubre de la prestigiosa revista norteamericana Fine Books”. Acompaña a la noticia una imagen de la supuesta publicidad de la casa de subastas Paulus Swaen:

El pie de la imagen del mapa que vemos parece que dice “PTOLOMY, Ulm, 1492… $ 64500”. Sin embargo, en el catálogo correspondiente publicado en pdf (con y sin imágenes) de la casa de subastas Paulus Swaen no aparece en ningún caso dicho mapa (ni en el buscador del portal), lo que me parece bastante extraño. ¿Ha ocultado finalmente Paulus Swaen que subasta esos mapas, o el anuncio no es más que un mero reclamo publicitario?

Con fecha de 1 de octubre el Diario de León informa que ha sido “Vendido el mapamundi de Ptolomeo robado en la Biblioteca Nacional”, subastado por 64500 euros, o sea, ¿el mismo precio de salida en subasta? Y al día siguiente, se publica la información de que “La Guardia Civil sigue a través del Diario la pista del mapa de Ptolomeo”, y añade algo que suma confusión a todo esto: “Según ha sabido este periódico, el citado mapamundi fue subastado en Internet por la firma norteamericana Swaen y vendido el 21 de mayo en 57.600 dólares, algo menos del precio de salida (65.400 dólares)”. ¿Pero no se había publicado dos días antes que la revista Fine Books anunciaba la subasta de dicho mapamundi en su número de septiembre – octubre? ¿Cómo encaja esta información con el hecho de que el mapamundi fue vendido el 21 de mayo?

Encuentro contradictorias y confusas estas informaciones. El Diario de León ha sido el único periódico (que conozca) que ha publicado estas noticias, y espero que aclare sus informaciones, pues realmente estoy interesado en saber qué sucede con el patrimonio español expoliado…

Lo más próximo al mapa de Ptolomeo, que he encontrado, que subasta Paulus Swaen estos días es, según su catálogo con imágenes (p. 108) es esto:

PTOLOMY,C./ WALDSEEMÜLLER, M., Tabula Moderna Germanie., Strasburg, Johann Schott , 1513-1520, 15.4 x 21.5 inches /39 x 54.5 cm, Good margins. Some very minor discolouration along center fold. Good impression., (Estimate: $2400 – 3500) Woodblock map of Ptolemaic Central Europe from Denmark to the Alps and from France to Poland. Title along top. No text on verso. Rare map from the first modern atlas by Martin Waldseemüller since it is the first Ptolemy edition with twenty new regional maps beside the traditional twenty-seven Ptolemaic maps derived from the 1482 Ulm edition. The Atlas is titled GEOGRAPHIE OPUS NOVISSIMA TRADUCTIONE E GRECORUM ARCHETYPIS and is one of the most important edition of Ptolemy Atlases.

Pero este mapa no tiene nada que ver con los mapas robados de la BNE. Se trata de una impresión de 1513-1520 en Estrasburgo, y por tanto no es un incunable. Según las informaciones que ha dado la prensa estos días los mapas robados procedían de sendos ejemplares de 1482 de la Cosmographia de Claudio Ptolomeo, que según el catálogo de la BNE tendrían por signaturas: Inc/116, y Inc/1475, y pie de imprenta: “Ulm: Leonardus Holle, 16 julio, 1482”. Por cierto, al ejemplar Inc/116 ya le faltaba un grabado, pero el otro ejemplar estaba íntegro, siempre según el catálogo de la BNE.

Quedamos, pues, a la espera de que el Diario de León aclare sus investigaciones, y confirme realmente si estamos tras una pista cierta.