Se ha convertido en un lugar frecuente en el panorama literario español el lamento por el exceso de publicaciones y la mala calidad de las mismas. Dvaya y Tomás ponen de nuevo el dedo en la llaga en los comentarios a la última entrada. Es un asunto cotidiano, una queja frecuente de aquellos que estamos “al margen” o en “las afueras” del mundillo literario, y excepcionalmente de los que están más o menos cerca del centro. Pero es un motivo ya secular, ahí tenemos el Viaje del Parnaso para hablarnos entre burlas y veras de cómo fueron, y sobre todo, son los poetas, y por extensión todos los plumillas de este y otros reinos…

Estoy convencido de que muchos “escritores”, mejor escribidores, publican tan solo por el prurito social, el exhibicionismo, y el ego de decir “he escrito un libro” o “he aquí mis poemas…”. Otros llegan a entrar en carrera, toman pose y posición, hacen vida literaria, mucha vida literaria (es vital este aspecto), y orbitan premios literarios, hoy como jurado y mañana como premiado, en esa noria de “este año me toca a mi, el que viene a ti”. Luego queda un puñado de autores y lectores a los que le interesa la literatura…

En el fondo no veo tanto motivo de preocupación o alarma. A los que nos interesa la literatura siempre nos queda la gozosa posibilidad de vestirnos de explorador de extensas planicies de papel, de cazador de mariposas, o minero de los túneles del lenguaje para indagar aquí o allí, bajando por la cuerda del tiempo hasta los Siglos de Oro o los clásicos grecolatinos o ascender como lombriz ciega hacia nuestro tiempo. Y el cazador, como el lobo, o el búho, aprenden a afinar su puntería, su olfato y su vista, y acaban por no perderse en este maremagnum de papel, de novedad, de “última sensación” y otros circuloquios por el estilo.

Y como esta no es más que la mera opinión de uno que vive en el extra-radio, pasemos la palabra a uno de los críticos-pilares del centro, que ahora comienza a desplazarse hacia no se sabe dónde… Recomiendo, pues, la columna de Santos Sanz Villanueva, “Por qué la literatura“, publicado en “En la columna de Umbral” (El Mundo, 7-11-07), con el que comparto algunas reflexiones.